Juan Gómez “Juanito” – Cómo se forjó su leyenda


Juan Gómez “Juanito” fue un futbolista excelso, impulsivo y con una forma de entender la vida que no dejó a nadie indiferente. Todos y cada uno de los equipos por los que pasó marcaron su carrera, desde el Fuengirola, el pueblo que lo vio nacer, hasta el Málaga, donde acabó su carrera. También vistió las elásticas del Atlético de Madrid (aunque no llegó a debutar con el primer equipo), Burgos y Real Madrid, conjuntos en los que jugó más de 400 partidos y anotó 124 goles entre Primera y Segunda División; sus mejores años de fútbol los pasó en el conjunto blanco, donde su recuerdo sigue vigente con los cánticos en el minuto 7 (“illa, illa, illa, Juanito maravilla”). Su calidad y su entrega constante lo elevaron al nivel de unos pocos elegidos; su mala cabeza y su temperamento lo perseguían y eran los motivos de crítica de sus detractores. A través de estas líneas recordaremos a uno de los jugadores más carismáticos y polémicos que el futbol ha dado. Más

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La caída de los gigantes


“Que no son gigantes don Manolo” insistía Quini días antes del partido, “son futbolistas, lastrados por el cansancio de sus compromisos internacionales y con un ojo puesto en el partido del martes”.  “Más de tres lustros sin conquistar el estadio blanco pesan en la moral de nuestros jugadores. Además tienen a ese canalla portugués que es uno de los generales más avispados, no hay otro como él arengando a sus tropas” respondía Preciado con pesadumbre, aunque un halo de esperanza brillaba en sus pupilas. “¡Ay Enrique! Tiene que ser esta vez, tenemos que tomar el Bernabéu”

El Sporting consiguió un imposible, llevarse tres puntos del estadio más difícil de toda la Liga española. No lo digo yo, atiendo a los números: el Real Madrid contaba sus partidos como local con victorias y ni tan siquiera habían cedido un empate ante sus aficionados. En esa situación se plantó el equipo de Gijón en Madrid, con la urgente necesidad de puntuar y la idea de consagrarse en uno de los escenarios más prestigiosos del fútbol mundial.

El equipo de Mourinho no se sintió cómodo en la primera parte; tuvo ocasiones, posesión, pero le faltaba profundidad. El trabajo de Lass en el centro del campo era estéril ante la imposibilidad de crear fútbol por parte de los organizadores blancos. La segunda parte comenzó como la primera; la vuelta de Higuaín ilusionaba a la parroquia blanca, que animaba a su equipo consciente de la necesidad de vencer al correoso Sporting. Pero la gloria ya tenía un nombre escrito, un jugador salido de la cantera del Hércules y con experiencia en la capital: Miguel de las Cuevas. El alicantino fue el encargado de anotar el único tanto del partido tras una gran jugada del equipo asturiano. Fue una aguja que pinchó el globo de ego que acompaña a Mourinho allá donde va. Una punzada que humanizaba al entrenador blanco, imbatido como local desde febrero de 2002, cuando aún entrenaba al Oporto y cayó por 2-3 frente al Beira-Mar.

Los periódicos se han llenado de crónicas que hablan de revancha y platos fríos. Permítanme dudarlo; la revancha no te hace alejarte del ascenso ni te manda un cheque cada mes para tus gastos personales. La venganza es ese sentimiento en el que se esconden los cobardes que, aún, no han conseguido enfrentarse al pasado que vivieron o a la realidad que les rodea. El Sporting no ganó por venganza; los jugadores vencen por y para ellos mismos y su club, para cumplir el reto de mantenerse un año más en la máxima categoría del fútbol español. Y lo van a conseguir.

La perla que vino del Adriático


Con tan sólo 20 años ya ha dejado su tarjeta de presentación en Europa. Su nombre es Nikola Mirotic, y va a marcar una época en el baloncesto europeo. ¿Cómo se puede hacer esta afirmación de un joven imberbe?

Desde hace años se sabía de su potencial. Fichado por el Real Madrid procedente de la cantera “Joker School” de Pogdorica (Montenegro), la ciudad que le vio nacer. Fue designado 2 veces MVP del torneo junior de L’Hospitalet. Allí también dejó una marca para el recuerdo: 84 puntos de valoración (35 puntos, 23 rebotes, 9 robos y 6 tapones) en un partido con sabor agridulce para el montenegrino, pues su equipo perdió ante el Zeleznik.

Tras pasar un año en la LEB Bronce, en el filial del Real Madrid, se marchó cedido en 2009 al Palencia Baloncesto para forjar su desarrollo. Un añito en el infierno curte a cualquiera. Y vaya si le curtió. Sus números no fueron espectaculares (8 puntos y 4,5 rebotes por partido) pero la experiencia adquirida le serviría para el futuro. El Europeo Sub 20 de Croacia sería otro buen lugar donde dejar su sello. Por supuesto, no defraudó. La selección española consiguió el bronce y él fue miembro del quinteto ideal del campeonato. Ettore Messina parecía haberle echado el ojo para su plantilla de cara a esta temporada y le hizo un hueco en el primer equipo.

No contó con la confianza del técnico italiano en los primeros partidos. Hasta la jornada 13, tan sólo dispuso de 66 minutos para mostrar su juego en ACB; aún con ese pobre bagaje, consiguió hacerle 11 puntos en 19 minutos a Unicaja en la décima jornada. En la Euroliga, las cosas le iban algo mejor; el último encuentro de la fase de grupos, frente al Charleroi, le sirvió para darse a conocer ante el público europeo. 19 puntos en 21 minutos, si bien el equipo de la capital venció 94-45.

El último partido de 2010 fue muy doloroso al perder por 20 puntos ante el Regal Barça en un encuentro horrible por parte de los madridistas. Él ni siquiera pudo anotar una canasta en el Palau. Nikola Mirotic necesitaba minutos, sabía que cuando los tuviese, se ganaría la confianza de su técnico. Y el 2011 se los trajo. El día 2, frente al Granada, el canterano tuvo 20 minutos que le bastaron para ser el máximo anotador de su equipo con 17 puntos. Se ganó el crédito que reclamaba y entró a formar parte de la rotación del conjunto blanco, con actuaciones destacadas ante Cajasol y Fuenlabrada (19 puntos en cada una). La joven perla aún guardaba un as en la manga.

Frente al Montepaschi Siena, un “hueso” como rival, y en su cancha, Mirotic jugó 17 minutos de oro. Sus cuatro triples sin fallo ayudaron al Real Madrid a culminar la remontada en un partido que se les puso cuesta arriba desde el principio. Además de eso, 4 rebotes y 3 tapones. Hace de todo.

Si aún no lo han visto, no se preocupen, será famoso. Sorprende que alguien cercano a los 2,10 tenga ese tiro de media y larga distancia. Su velocidad y movimientos en la pintura le permiten jugar tanto de alero como de ala-pivot. Da igual contra quién se enfrente; fuera de la cancha es tímido, pero sobre el parket no tiene piedad de nadie. Quizá sea por ese carácter balcánico que lleva en los genes, ese que tantos éxitos ha dado a los países de la ex-Yugoslavia.

Su nombre es Nikola Mirotic, y va a marcar una época en el baloncesto europeo.

 

Artículo publicado en Segundo Anfiteatro

La motivación del genio



Fue una sorpresa. Sí, el Barça era favorito para el encuentro, jugaba en el Camp Nou y su racha era inmaculada. Pero el Madrid no estaba lejos. Casi llegaba a jugar de memoria, con contras vertiginosas y una defensa férrea. Era un espejismo, o al menos eso pareció ante el juego del Barça y, más concretamente, durante la segunda parte.

A priori, la situación de Guardiola en el descanso era buena: el equipo ganando 2-0, practicando un buen fútbol y sin apenas errores atrás. En ese momento, Pep sacó al genio. Fue capaz de motivar aún más a sus jugadores para realizar una segunda parte de ensueño donde pasaron por encima de su rival. Es más complicado motivar a un equipo que ya lo ha ganado todo, que a uno que ansía ganar títulos, y ha reunido para ello el equipo con mayor presupuesto de la historia.

El Real Madrid debe sobreponerse. Tiene posibilidades de revancha en el Santiago Bernabéu en Liga, en Copa del Rey si ambos llegan a la final o incluso en la Champions League si la suerte lo depara (y ambos llegan a las rondas finales).

Falta por ver la reacción del equipo de Mourinho tras el 5-0; las dudas que han surgido sobre varios jugadores y la baja de Higuaín obligan a algunos integrantes de la plantilla a dar un paso adelante; en el caso de Benzema, es una oportunidad para demostrar que está preparado, aunque en mi opinión, aún le falta consistencia para sustituir al argentino.

No puedo acabar este post sin mencionar el gran artículo que Santiago Segurola le ha dedicado a Gonzalo Higuaín: ir al enlace.

El efecto óptico de la ilusión


La entrada de hoy, a pesar de venir firmada por El Bigote de Preciado, es del autor de http://segundoanfiteatro.wordpress.com/.

Corría el año 2009 (los madridistas preferimos utilizar esta fecha como si fuera una pasado muy lejano) cuando el Barcelona se presentaba en el estadio Santiago Bernabéu como un equipo entusiasmado con capacidad para maravillar, frente a un Real Madrid que se presentaba al clásico como un conjunto entusiasmado, con capacidad para sonrojarse a si mismo (aquella noche en Liverpool da cuenta de ello). Sabemos lo que pasó, la maravilla futbolística del Barcelona sonrojó a la incompetencia táctica del Madrid, 2-6, y humillación para la parroquia merengue.

Una temporada más tarde, Florentino regresó del exilio de Mallorca, volvió a la presidencia del Madrid, e hizo audacia de su poder empresarial, créditos bancarios frente a la masia culé. Cristiano, Kaká y Benzema para intentar romper un bloque irrompible, fracasó.

Este año ha llegado Mourinho, la única persona que fue capaz de romper ese bloque a base de cañonazos irrisorios para el fútbol, todo vale. El técnico portugués ha hecho del Madrid un equipo compacto y directo, que hace del contragolpe un método efectivo y a la vez gratificante para la afición madridista.

Un equipo invicto con la mayor ilusión posible se presentaba en casa de la realidad, 5-0, la única diferencia con respecto al año anterior (aparte del desembolso de Florentino) es, que ayer, el Madrid (tanto equipo como afición) se presentaba en el campo con la convicción de poder ganar; no lo hizo, puede que todo ello sea producto del efecto óptico de la ilusión.

La canallada de Mourinho



Le debía una entrada a este blog. Lo reconozco. No puedo dejar que el protagonista principal de este viaje, Don Manolo Preciado, luche solo contra esos gigantes que defienden al club de la capital como fieras. Al menos un pequeño apoyo le llegará desde estas líneas.

El 24 de septiembre, Mourinho hace unas declaraciones con respecto al Barcelona – Sporting de Gijón del 22 de septiembre que venció el equipo culé por 1-0. En dichas declaraciones, deja entrever que Manolo Preciado ha regalado el partido al Barça por dar entrada en el once titular a 7 jugadores de la plantilla diferentes con respecto a su anterior partido.

El 12 de noviembre, dos días antes del Sporting – Real Madrid, Manolo Preciado respondió a las acusaciones del luso para calentar el partido y sacar ventaja de ello. Si sus jugadores juegan al 100% y la grada crea un ambiente difícil para el rival, su equipo tiene posibilidades de puntuar ante el Real Madrid. Faltando cualquiera de estas dos condiciones, las posibilidades de que su equipo gane se reducen al mínimo. Y estuvo cerca.

Por mucho que le moleste a Mourinho, y pese a ser el entrenador del Real Madrid, no debe preocuparse de lo que cada uno hace o deja de hacer en su club. Las acusaciones de que el entrenador cántabro había dado el encuentro por perdido antes de comenzar, son muy graves. De hecho, van en contra de los principios del deporte de combatividad, lucha, afán de superación… En el hipotético caso de que las palabras del luso fueran ciertas, que no lo son, sería el presidente del Sporting el que se tendría de haber preocupado de tomar las decisiones correspondientes, pero eso, al entrenador del Real Madrid, no le incumbe.

Cosas que valen la pena



El 29 de marzo de 2004, Enric González escribió un magnífico artículo en su sección de deportes de El País (Historias del Calcio) titulado “Cosas que valen la pena”. En él trataba sobre los detalles que mantenían viva la llama del fútbol italiano en aquella época oscura (“El talento alegre de Kaká, por ejemplo. O la increíble longevidad deportiva de Roberto Baggio, que a sus 37 años sigue fabricando goles hermosos. O el espíritu de los jugadores de la Lazio, que no se rinden pese a ignorar dónde estarán detro de unos meses…”). El Parma y la Lazio se encontraban a punto de la quiebra tras haber despilfarrado cientos de millones en fichajes que resultaron un gran fiasco. También iba en aumento el poder de los ultras, principalmente de los que se identificaban con la ultraderecha, una de las mayores lacras del Calcio.

Enric, en la parte central del artículo afirma: “Luego, se derrama la melancolía de las despedidas inminentes. ¿Huirá Totti a la galaxia de Florentino? ¿Quién se quedará con la poesía de Cassano, el despliegue de Emerson, la autoridad de Samuel?…”

Totti no huyó de la capital italiana, juró fidelidad a la Roma y aceptó convertirse en el estandarte de un equipo que maravilló durante años. Por su parte, Cassano, Emerson y Samuel, sí decidieron marchar hacia una galaxia no muy lejana.

En el mercado de invierno de la temporada 05/06, Talentino firmó por el Real Madrid cuando sólo le quedaban 6 meses de contrato en la Roma. 2 goles con la camiseta blanca (frente al Betis en su debut y en un derbi contra el Atlético de Madrid), polémicas, kilos y prostitutas se mezclaron en uno de los traspasos más sórdidos que se recuerdan. Cassano dejó la poesía para su libro y se marchó tras 18 meses en el Real Madrid a la Sampdoria, donde parece haber encontrado un lugar adecuado para mostrar su fútbol.

El despliegue de Emerson fue el motivo principal para que Fabio Capello pidiese su fichaje en su segunda etapa al frente del club blanco. La Juve había sido descendida a la Serie B por el “caso Moggi“, circunstancia de la que se aprovecharon en la capital para firmar al mediocentro brasileño y a su compañero Fabio Cannavaro, Balón de Oro y campeón del Mundial. “El Puma” no fue capaz de conectar con la grada del Santiago Bernabéu, y a pesar de haber sido titular en la primera mitad de la temporada y contribuir con ello al título de Liga, abandonaría la Casa blanca tan sólo un año después de su llegada.

Walter “El Muro” Samuel llegó a Madrid en 2004 con la vitola de ser uno de los mejores defensas del planeta. Era el primer defensa que fichaba el Madrid desde hacía 4 años, y llegaba junto a Woodgate para formar, junto a Iván Helguera, Míchel Salgado, Pavón y Roberto Carlos, una defensa sólida que asegurase títulos. A pesar de ser la defensa menos goleada del Real Madrid en los 8 años anteriores, Walter Samuel no se adaptó a la Liga Española. La autoridad de “Il Muro” se vio puesta en duda por los pitos del Bernabéu, que le dolían más que los quebraderos de cintura que le provocaban los delanteros rivales, por lo que decidió volver a Italia el verano de 2005, esta vez al Inter de Milán, club en el que todavía milita.

¿Qué fichajes, qué jugadores y qué directivos valen la pena?