Crónica de una muerte anunciada


Todo comenzó el 27 de febrero, en Wembley

Una jugada desafortunada entre Koscielny y Szczesny entregaba el balón en bandeja a Martins para que anotase el 2-1. Era el minuto 89 de la final de la Carling Cup frente al Birmingham. 6 años después de su último título los gunners podían saborear la gloria de la victoria; era un título menor, pero era un título al fin y al cabo. A pesar de la oportunidad perdida, aspiraban a conseguir otros 3: seguían vivos en F.A. Cup, tenían opciones en el partido de vuelta frente al F.C. Barcelona (llevaban un 2-1 en la ida) y se encontraban segundos en Premier League, a 4 puntos del líder (Manchester United) con un partido menos. Desde entonces, he aquí los resultados: Más

“Making friends. Not millionaires” La historia del FC United of Manchester


Hubo que esperar hasta el día 13 de mayo de aquel 2005 para confirmar la noticia. Viernes 13. Malcolm Glazer, multimillonario neoyorquino anunció que su porcentaje de acciones en el Manchester United había ascendido hasta más del 71%. Una vez llegase al 75%, el magnate tendría el control total sobre los Red Devils, y podría sacar al club de Bolsa y transferir su deuda personal a su nueva empresa (como más tarde ocurriría). Una buena parte de los aficionados no encajaron bien la noticia; no parece justo que pueda llegar un yankee a tu ciudad y hacerse con el control de uno de los equipos más poderosos del globo simplemente a cambio de dinero, cuando ellos (los aficionados) solo obedecen al corazón y al sentimiento. El dueño de un equipo de Fútbol Americano, el Tampa Bay Buccaneers, había decidido comprar una nueva empresa, un equipo de soccer para la mayoría de sus asesores. Que el hombre que tiene a tu equipo en propiedad utilice la palabra soccer, en el país donde el fútbol y el rugby se separaron para crear dos deportes majestuosos, es para molestarse.

Ese mismo año, el 5 de julio, un grupo de aficionados del Manchester United, hartos de protestar contra Glazer y denunciar escándalos relacionados con la adquisición del club, decidieron crear el F.C. United of Manchester, un nuevo equipo semi-profesional (por el momento) que comenzaría en la división más baja del fútbol inglés y cuya meta sería demostrar al mundo que no todos los clubs son negocio. Según Alison Watt, miembro del Consejo del F.C. United “el fútbol moderno, en su máximo nivel, se ha alejado de los fans ordinarios… Por eso queríamos recobrar la pureza del fútbol”. Para asegurarse de que no habrá otro “Glazer” en este modesto equipo, los estatutos recogen que nunca podrá ser vendido o poseído por un solo individuo y su activo siempre deberá ser usado en beneficio del club y la comunidad.

La prensa se hizo eco de la creación del nuevo equipo y las pruebas para pertenecer a la primera plantilla fueron un éxito, casi 1000 jóvenes se presentaron. A pesar de que empezaría en la Liga de los Condados del Noroeste de Inglaterra, equivalente a la décima división, el cariño que los Red Rebels estaban recibiendo por parte de la ciudad hacía pensar en gestas increíbles. Tres ascensos más tarde, el club se encuentra en séptima división (Evo-Stik). Pagan una cuota por jugar en el estadio del Bury (Gigg Lane) puesto que, a pesar de que el F.C United es uno de los equipos con más afluencia de público de las categorías semi-profesionales, no tiene campo propio. Ya tienen el permiso para construir un estadio para 5.000 espectadores en Newton Heath, la zona donde sutrgió el Manchester en 1878.

El lema que reza su página web (“Making friends. Not millionaires“) es toda una declaración de intenciones. Quieren hacer amigos jugando al fútbol, volver a sus orígenes de juego antes que competición y deporte antes que negocio. Aunque sueñen con alcanzar la gloria, consideran más importante el camino a recorrer que la llegada a la meta.

Aquí dejo una de sus actuaciones más memorables; fue en F.A. Cup frente al Rochdale FC, equipo de la League One (cuatro categorías por encima) al que vencieron gracias a un gol en el tiempo extra:

Artículo publicado en Segundo Anfiteatro.

Manchester United 1 – 0 Arsenal


Si el partido de esta noche hubiese sido un combate de boxeo, podríamos afirmar que el equipo local ganó a los puntos, y, a pesar de no haber noqueado a su rival cuando pudo (Nani tuvo en sus botas el 2-0 a 15 minutos del final), no fue necesario más esfuerzo por parte de los de Ferguson para llevarse la pelea. El Arsenal ha demostrado debilidad, inseguridad, no ha sabido jugar con la presión de los Red Devils y ha sido inferior en todos los aspetos del juego. Han transformado lo que debía ser agresividad en dureza, y lo que debía ser dureza en chiquilladas.

Wenger no ha aprendido nada. Me sorprende que sea capaz de chocar tantas veces con la misma piedra o, lo que es más grave, no encuentre la forma de superarla. El Manchester planteó un partido muy similar al de hoy la temporada pasada en el Emirates, con el resultado de 1-3 para los visitantes. La única diferencia, aparte de que Vidic y Ferdinand estaban lesionados, fue la presencia de Scholes en lugar de Anderson. El esquema fue igual, la estrategia fue la misma y el resultado parecido. La presencia de 3 centrocampistas hizo dominar la franja centra a Ferguson, y Clichy mostró todas sus carencias frente a un gran Nani (igualmente aplicable al partido de esta noche).

El Arsenal ha decepcionado desde su planteamiento. La primera parte de los gunners ha sido muy floja; tampoco el Manchester jugó un gran fútbol, pero fue superior y encontró su premio en el minuto 40 gracias a un gran cabezazo de Park. Los 45 minutos no merecieron más que estas líneas.

La segunda parte mostró una mejor versión de los visitantes, que llegaron a conectar con su juego durante algunos minutos. Una ocasión para Chamakh tras un disparo de Nasri y la entrada de Cesc y van Persie en el terreno de juego aumentaban la ilusión de los gunners, pero no obtuvieron fruto. Entre tanto, el Manchester trabaja. Todo el mundo en el Manchester trabaja, comenzando con van der Sar, que es un maestro a la hora de aguantar el balón y colocar a su equipo, y terminando con Rooney, que no ha parado de correr durante todo el partido, para desgracia de Koscielny y Squillaci.

En el minuto 72, en la enésima ocasión que Nani superó a Clichy, éste tocó el balón con la mano en el área, y Howard Webb decretó penalti. Rooney lanzó a las nubes. Bajo los palos de la portería del Arsenal se encontraba Wojciech Szczesny, un joven guardameta polaco de impronunciable nombre que ha sido de lo mejor del equipo de Wenger. Quizá el alsaciano vea la parte positiva: ha perdido el partido pero, al menos, ha ganado un portero, que falta le hacía.