¡Que no estamos tan mal, hombre!


Se ha abierto un estúpido debate sobre si en 2008 España jugaba mejor, si Xavi jugaba más atrás, si la selección era más agresiva… Todo eso está bien, pero lo importante es ganar. Practicar un fútbol ofensivo, tocando el balón, buscando espacios y manteniendo la posesión es, en mi opinión (y en la de muchos), la mejor manera de conseguir la victoria, la más atractiva, pero no la única.

Parece que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero en la Eurocopa también se sufrió y se jugó mal en algunos momentos (contra Suecia por ejemplo) y tuvimos la suerte de que todos los partidos se nos ponían de cara. No considero, sin embargo, que ganar a Italia en los penaltis sea suerte. Influyen los lanzadores, el portero y los estados de ánimo; España era superior en los tres aspectos.

Esto no es una Eurocopa, es un Mundial y, sin ánimo de desprestigiar aquel gran momento que nos dio el 2008, este trofeo es mucho más. Además, todas las selecciones saben cómo y a qué juega España, cosa que no ha pasado, por ejemplo, con Alemania, y es uno de los motivos por los que está donde está.

Estamos en semifinales y si salimos campeones la gente recordará que fue la selección que mejor fútbol hizo. No quiero ser como la gran Holanda que ganó una Eurocopa y llegó a la final del 74; quiero que nos recuerden por cómo jugamos, pero sobre todo, porque fuimos campeones del mundo en 2010.

El mejor grupo inglés desde Los Beatles



Tras su encuentro frente a Ghana (en el que venció 1-0), Joachim Löw analizó en rueda de prensa a Inglaterra, su rival en octavos: “Siempre es un encuentro muy especial, tiene mucha historia y va a ser una buena oportunidad para nosotros”. También tuvo palabras para Rooney del que dijo que “quizá no está ahora en su mejor momento, pero siempre está listo para marcar goles increíbles”. El rendimiento del delantero del United no está siendo ni mucho menos el esperado, muy criticado durante toda la fase de grupos, y en el último encuentro frente a Eslovenia fue sustituido cuando aún quedaban 20 minutos decisivos.

La Inglaterra de Capello ha conseguido clasificarse para octavos de final como segunda, en un grupo que The Sun calificó como “EASY, Better English Group since The Beatles“, sufriendo, con un fútbol rácano: 5 puntos con dos goles a favor y uno en contra resumen la filosofía capellista elevada a su máxima expresión. Jugadas puntuales muestran pequeñas pinceladas de la calidad que atesoran los pross en sus botas, pero no consiguen terminar el lienzo en los 90 minutos reglamentarios. A pesar de no haber demostrado un gran nivel en la fase de grupos, nadie se atreve a obviar a Inglaterra como una de las candidatas.

Por su parte, la Alemania de Joachim Löw, ha sorprendido por su fútbol, más alegre y ofensivo, en el que importa el toque y la movilidad de sus jóvenes mediapuntas (Özil, Müller, Podolski…). La Mannschaft ha conseguido olvidar la baja de su capitán, Ballack, asentándose sobre un gran Özil, que se está destapando como una de las sensaciones del Campeonato.

Inglaterra ha llegado una vez a la final de un Mundial (en 1966 que ganó a Alemania Federal con el “gol” de Hurst) y una vez a la semifinal (en 1990 que perdió en los penaltis frente a Alemania Federal tras empatar por medio de Lineker). Para bien o para mal, de Inglaterra, de Alemania, del Mundial o del fútbol, este partido no depende de Capello o Löw; este partido depende de un delantero que, hasta el momento, parece discutido con el gol: Wayne Rooney.