La confianza en el campeón



A 31000 pies de altura comienzo esta entrada del blog. La actualidad está salpicada de sangre y tinta a favor y en contra de Contador; no hay respiro, no hay un momento de pausa, y mucho menos cuando se trata del 3 veces campeón del Tour de Francia y campeón de la Vuelta Ciclista a España. La confianza en un deportista es un valor que se otorga tras años de lucha, competición y sufrimiento, mucho más si nos referimos a un ciclista que, por naturaleza, disfruta encima de un sillín subiendo a 2500 metros de altura y no turba el gesto descendiendo a más de 100 km/h aquel mismo puerto que con tesón escaló.

La confianza en Alberto Contador pende de un hilo. La información que el New York Times ha publicado va mucho más allá de un solomillo contaminado con clenbuterol. Y no sólo se duda del hijo predilecto de Pinto. El ciclismo al completo (y más concretamente el ciclismo español) se encuentra en el ojo del huracán. Da la sensación de ser una carrera por conseguir productos que ayuden a mejorar el rendimiento (doping) antes de que haya máquinas que puedan detectarlos, en lugar de ser una carrera por demostrar ser el mejor ciclista del panorama. Ha ocurrido a lo largo de los años con estimulantes, anabolizantes, EPO y demás sustancias. Por desgracia, no parece haber visos de que esta carrera vaya a terminar por un nuevo escándalo como el ocurrido.

No es válida la excusa de que todos van dopados ni la comparación con otros deportes. Si no es posible pedalear durante 21 días para recorrer 3642 km (distancia total del Tour de Francia 2010) a una velocidad media de casi 40 km/h sin “ayuda”, habrá que disminuirlo. No es aceptable escudarse en que en el resto de deportes no se hacen suficientes controles, o que están sometidos a un acoso continuo. Se sospecha de aquel o aquello que crea recelo, que te ha dado motivos para la desconfianza, y son muchos escándalos los ocurridos en los últimos tiempos.

La emoción de ver al “Chava” en el Anglirú, saliendo entre la niebla y adelantando a Tonkov para finalizar con una de las victorias más brillantes de su carrera, los duelos Rominger – Induráin que marcaron a toda una generación y amenizaron las sobremesas de multitud de familias, las imágenes de Perico Delgado, Bahamontes, Ocaña… El ciclismo se recuperará, no cabe ni la más mínima duda, pues no es comparable a ningún otro deporte. Ahora más que nunca, para agradecer todas las sensaciones que sólo ellos han podido proporcionarnos, apoyémoslo.